domingo, 10 de agosto de 2014

ORIGEN, HISTORIA Y FUNDACIÓN CASA DE ESPAÑA...


El deseo de los inmigrantes españoles de mantener en suelo extranjero las tradiciones hispánicas, y la necesidad de  algunos dominicanos, como el historiador Américo Lugo, de airear la identidad nacional bajo el manto de la Madre Patria, debido a la invasión norteamericana de 1916, se combinaron para dar origen a la Casa de España.

 El primero de julio de 1917 abrió los ojos esta institución que, en el 2005, cumplió 88 años de esfuerzo integrador de la diáspora española esparcida en la República Dominicana ,en la actualidad cuenta con 97 años de fundada.

De acuerdo con los documentos incluidos en la publicación, la idea de aglutinar a los inmigrantes ibéricos data de los primeros años del siglo XX, a través de una Sociedad Benéfica Española que funcionaba en Santo Domingo, creada por Miguel Guerra Parra; de la Sociedad Mutual de Beneficencia Española, cuya sede estaba en San Pedro de Macorís, y del Centro Recreativo Español.

LOS FUNDADORES Y SUS OBJETIVOS
Entre los fundadores de la Casa de España se cita a Fernández de Gamboa, Manuel Menéndez, Benjamín Portela Alvarez, Américo Lugo, Luis Baquero Alonso, Santiago Bustamante, José Cámpora Domínguez, Jesús Cobián Arango, Perfecto Quintillá Pinzano, Juan Guijarro Ayuso, José F. Cassá, Jaime Malla Salom, Mariano Turull, Antonio Teys y Rejás, Blas Urgell Arrufat y Ernesto Puigmoler Necker.

Además, Antonio L. Cuesta, Claudio Cochón Calvo, Prudencio Suárez, Abel Salinas, Pablo Planas, Mariano Soteres Tejedor, Francisco Lavandero, José María Brossa Ramoneda, Joaquín García do Pico, y Alfonso Cuervo.

Una parte de ellos se reunió en la Escuela Divina Pastora, anexa a la iglesia de Las Mercedes, para la elección, el primero de julio, de la Junta Directiva del período 1917-18, que estuvo integrada por Domingo Hernández, presidente; Jesús Cobián, vicepresidente; Benjamín Portela Alvarez, secretario; Luis Baguero Alonso, tesorero, y los vocales José Lebrón Morales, Francisco González Flores, Perfecto Quintillá y Antonio Fernández.

En cuanto al local, la intención era adquirir el edificio que ocupaba el Casino de la Juventud, ubicado en calle Padre Billini 12, que era propiedad de Pedro Marín, quien residía en Cuba.

Pero ese propósito se concretizó años más tarde, porque ante la dilación de las negociaciones compraron la casa ubicada en la calle Separación (Las Damas) esquina Colón (El Conde).

Pero el propósito de establecer una “Sociedad Española”, posteriormente denominada “Casa de España”, se le atribuye a Joaquín Fernández Gamboa, representante de España en el país, quien estuvo a punto de ver truncos sus anhelos de reunir a sus compatriotas para hacer más efectiva su misión aquí.

Crearon las Fiestas de la Raza (1921) y los Juegos Florales, en conmemoración del descubrimiento de América. Y como la entidad no estaba ajena a los hechos políticos del país, ante la elección de Juan Bautista Vicini como Presidente de la República, le enviaron una carta de felicitación.

Un acto importante realizado el 24 de junio de 1923 se inauguró oficialmente la Casa de España, ceremonia que reseñó el periódico Listín Diario. Para la ocasión se presentó una exposición del pintor español Manuel de Catalán (Eolo).

En 1925 la entidad realizó un baile denominado “La Semana pro Faro a Colón”, con el objetivo de apoyar la construcción de un monumento en honor al Almirante, como quedó establecido en la Quinta Conferencia Interamericana realizada en Santiago de Chile, en 1924.

Al llegar al poder Rafael Leonidas Trujillo la situación económica del país era precaria, razón por la cual muchos españoles decidieron retornar a su país y, en ocasiones, la Casa de España y el Consulado tenían que cubrir el costo de los viajes.

Mientras huían de las devastaciones del ciclón San Zenón, que azotó el país en 1930, encontraban en España una cruenta guerra civil.
Bermúdez Durán explica en la obra que “esta década fue una aunténtica prueba de fuego para la supervivencia de los valores que dieron origen a la institución.

“Múltiples situaciones y dificultades pusieron a prueba a las directivas de la entidad, las cuales, con extraña habilidad, prudencia e inteligencia, lograron que la institución saliera de cada época quizás más fortalecida y prestigiada”.

Lo peor estaba por venir. María Martínez Alba, esposa de Trujillo, y quien tenía en su poder la hipoteca de la Casa de España, por un préstamo de US$14,000 contraído en 1932, se resistía a negociar con la Directiva los saldos.

La situación la salvó un préstamo por US$12,000 otorgado por Abel M. de Salinas.
Fuente: Resumen publicación periódico HOY en febrero 2005 por Leonora Ramírez S.
 

 

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