domingo, 6 de julio de 2014

CATEDRAL DE SANTO DOMINGO...PRIMADA DE AMÉRICA


MI PROPUESTA
La Catedral Primada de América, también conocida como Catedral de Santo Domingo o Basílica Menor de Santa María, (nombre oficial: Basílica Catedral Metropolitana Santa María de la Encarnación Primada de América es una catedral dedicada a Santa María de la Encarnación, que se encuentra en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, República Dominicana. Es la catedral más antigua de América en pie. Consagrada por el papa Julio II en 1504 sede de la Arquidiócesis de Santo Domingo.

Su construcción comenzó en 1512, bajo la dirección del obispo fray García Padilla. La llegada del obispo Alejandro Geraldini, en 1519, motivó la construcción de un templo de mayor solemnidad, por lo cual se decidió la construcción del actual templo, cuya primera piedra se colocó en 1521. En 1523 se inició la construcción de manera continua hasta su consagración en 1541. Los trabajos de construcción estuvieron a cargo de Luis De Moya entre otros maestros de obras.
El 12 de febrero de 1546, a petición del emperador Carlos V, el papa Pablo III le concedió el status de Catedral Metropolitana y Primada de las Indias. En 1920, Benedicto XV la designó Basílica Menor.
En ella se albergaron los restos de Cristóbal Colón, hasta que fueron trasladados al Faro a Colón en el año 1992. El valioso trono arzobispal, de estilo plateresco, y que está fechado en 1540, formaba parte del coro bajo, desmantelado a finales del siglo XIX para colocar el monumento de mármol en que se guardaron los restos del Descubridor.
 
Hay una obra, bastante bien documentada e ilustrada, que lleva por título “LA CATEDRAL DE SANTO DOMINGO", Descripción Histórico – Artístico Arqueológica de este Portentoso Templo, Primado de las Indias.” Editada en Barcelona, España, en el año 1933, de la autoría de Luis Alemar.
Como comentario obligatorio, siento el deber de tratar un aspecto de uno de los trabajos de restauración de la catedral, durante los cuales fue parcialmente modificada la fachada principal del templo. Por razones desconocidas, hasta nuestros tiempos llegaron vacías las seis hornacinas que adornan la fachada. Contrario a la leyenda relacionada con el corsario Francis Drake, de que en ellas habían sido colocadas sendas estatuas de bronce, que fueran robadas por el inglés, es bien sabido que no existe ninguna información de que estatuas de metal fueran colocadas en la fachada de iglesia alguna.
 En cambio, desde tiempos inmemoriales habían sido pintadas sendas figuras de santos, que permanecieron hasta que los encargados del proyecto en cuestión decidieran instalar estatuas de piedra, esculpidas en España, con material de aquel país.
Además de las estatuas, fueron modificados los frentes de las dos pilastras que bordean el portal principal, y “encasquetada” una gigantesca águila bicéfala alrededor de donde hubo un escudo imperial. Debe saberse, que este tipo de intervención está totalmente prohibido por normas internacionales. Que expresan, ”la restauración debe terminar donde comienza la hipótesis.”

Pero aun, aunque se tuvieran huellas de la existencia de algunos de los detalles, como los que había en las pilastras en cuestión, jamás se le ocurriría a nadie que se respete eliminar esos vestigios para poner otros nuevos en la fachada de uno de los más importantes monumentos arquitectónicos de la humanidad. Y muy especialmente, tratándose de algo en que supuestamente intervinieron las huestes haitianas, durante la ocupación de 1822.
 

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